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Comentario:
Resulta evidente que el sistema se aguanta a duras penas en base a la continua cesión al chantaje de las taifas autonómicas. El Estado Español hace mucho que se parece a la vieja marquesa que sobrevive malvendiendo lo que queda de su patrimonio. Así que la pregunta es: ¿Que ocurrirá cuando no queda nada más que vender-ninguna autonomía que transferir-? En el caso de la marquesa, el arte está en intentar que el cirio dure tanto como la procesión -léase morirse a tiempo-. En el caso del actual inquilino de la Moncloa está claro que solo le importa si la vela dura para *su* procesión y los que vengan detrás... Que arreen. Aunque es evidente que después de transferida la última autonomía, dejará de haber ningún problema porque sencillamente, el Estado habrá cerrado por defunción.
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